LA RESTRICCIÓN DE LAS BOLSAS Y ARTÍCULOS DE PLÁSTICO: UN GUIÑO DE MÉXICO AL MEDIO AMBIENTE

CDMX.- A partir de que se prohibiera la comercialización y uso de bolsas de plástico en México

No han sido pocas las voces que a lo largo y ancho del país se han escuchado con inconformidad o incertidumbre por la medida. La utilización diaria de los derivados del polietileno es parte de la vida del mexicano (al año usamos 650 bolsas de plástico por familia) y su salida rompe nuestra cotidianidad en la casa, las compras, la salida por el café, etc.

En su lugar y de manera práctica, se optó por lanzarlas a la calle; amontonarlas clandestinamente en el campo o en los bosques y adornar con sus múltiples colores el lecho de ríos y mares, provocando un efecto contaminante que -de entrada- está cobrando la vida de miles de especies de plantas y animales. Según Green Peace, anualmente ingresan a los océanos más de 12.7 millones de toneladas de diversos plásticos y se estima que con este paso, para 2050 haya más unidades de pet que peces habitando aguas marinas. ¡Esto tiene que detenerse!

Si bien la del plástico es una industria que da empleo seguro a más de un millón de mexicanos, debimos como sociedad habernos adelantado desde hace más de una década para generar artículos que sustituyeran las tradicionales bolsas y generar una economía amigable con el medio ambiente, en la que no se afectaran a los más de 293 mil trabajadores con este golpe tan repentino.

Debemos tener en claro que las consecuencias de contaminación por el uso del plástico no son por responsabilidad de los industriales, de los comerciantes en los mercados, de las amas de casa o de los organismos recolectores de basura por continuar con su uso y acumulación, sino de decenas de administraciones federales, estatales y municipales que jamás diseñaron un plan integral para el manejo de los residuos sólidos – incluidas las bolsas de plástico – y siempre optaron por echar la bolita a las administraciones futuras, lo que ahora nos revienta en las manos con consecuencias medioambientales catastróficas.

Creo que la medida para inhibir en nuestro país la utilización de bolsas y artículos de plástico de un solo uso, aunque tardía es muy atinada, pero me gustaría que en el tema de manejo y reutilización de residuos sólidos podamos ir más allá, pues si bien estamos inhibiendo en uso y consumo de artículos como bolsas, popotes, trastes de unicel, cubiertos y agitadores de plástico, etc., considero que son apenas una pequeña parte del problema de la generación de basura.

Volteemos a ver a los países que están tomando en serio el tema del manejo de la basura y las medidas preventivas para evitar la contaminación: en Portugal y España regresaron al vidrio y al aluminio para envasar lácteos, bebidas azucaradas y carbonatadas. En Suiza es obligatoria la separación de la basura. En Singapur se amonesta con horas de servicio comunitario – y cárcel en algunos casos – a quien contamine. En Italia se aplican multas hasta de 500 euros por tirar una colilla de cigarro a la calle y la lista sigue… los países que están tomando cartas en el asunto cada vez somos más.

A mis 26 años he tenido la oportunidad de conocer gran parte del país y me llena de rabia que no ha habido un solo estado en el que no haya visto bolsas y botellas de pet adornando sus paisaje. Este es un problema cultural que debe ser atendido y sancionado en justa proporción, por lo que no deberían de espantarnos las sanciones hasta de 170 mil pesos (en la CDMX) por insistir en el uso, de agentes que contaminan el ecosistema de nuestro país. Esto no es para recaudar más dinero, es un manotazo justo para corregirnos como sociedad y salvar al planeta.

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