AUSTRALIA: LA CATÁSTROFE AMBIENTAL QUE PUDO EVITARSE

CDMX.- Los estragos del cambio climático están a la vista de cualquiera: el aumento en la temperatura de varias regiones del mundo que ha derivado en el descongelamiento de los polos, el desfase de la temporada de lluvia en los cinco continentes, la acidificación de los océanos y la pérdida de miles de especies silvestres que frustrantemente sigue en aumento.

Pese a ello, aún hay personas cuya cerrazón es tal para no actuar en consecuencia; en todo el mundo se siguen explotando los pozos petroleros para la generación de combustibles fósiles, la madera de bosques y selvas sigue siendo brutalmente talada, mientras que en las metrópolis no se tiene la menor intención por reducir sus niveles de emisiones. El socavo medioambiental es cada vez más profundo.

El ejemplo más reciente de cerrazón y negligencia es el Primer Ministro de Australia, Scott Morrison, quien por más de tres meses minimizó los llamados de advertencia de académicos, activistas y del propio cuerpo de bomberos del país, para combatir la temporada de incendios forestales que hoy se ha salido de control; mientras tú lees esto, en Australia más de 200 incendios han devastado siete millones de hectáreas y han consumido la vida de millones de koalas, canguros y otros marsupiales, así como cientos de miles de árboles y plantas.

Los videos y fotografías son desgarradoras; la impotencia de los más de tres mil elementos que combaten el fuego con valentía y arrojo crece a medida que el fuego avanza. La situación no parece estar cerca de terminar: enero y febrero son los meses más cálidos en la gran isla y se sirve un coctel perfecto para que el fuego se fortalezca y devore aún más de lo que hemos visto.

La tragedia no termina ahí: en zonas urbanas, las cifras son más crudas que los números que las representan: en todo el país más de 20 mil 200 casas fueron dañadas o calcinadas, hay 25 personas muertas y decenas de desaparecidos. En el Departamento de Victoria, el ejército no se da abasto para lograr el desalojo de más de cuatro mil habitantes antes de que el fuego arribe a su ciudad. Las actividades escolares y turísticas ya fueron suspendidas; el color de las brasas pinta de rojo el cielo australiano ante la mirada atónita de chicos y grandes que, con rabia y desesperación, luchan por frenar la catástrofe que pudo haberse evitado

Apenas este fin de semana una milagrosa lluvia – celebrada por humanos, plantas y animales – dio unas horas de tregua para controlar al fuego y empezar a calcular la cifra de lo arrebatado por las llamas.

El mundo se unió en un mismo llamado: “#PrayForAustralia” y la colaboración internacional está tomando acción para combatir a este Goliat. Rezo y pido por el bien del pueblo de Australia y de la biodiversidad que allí habita, que pronto puedan detener este siniestro para comenzar a trabajar en la reconstrucción de localidades arrasadas por el fuego, así como en la pronta recuperación del bosque consumido.

Y quizás mientras tú, en la comodidad de tu casa u oficina podrías estar pensando que eso está al otro lado del mundo y que a tu alrededor afortunadamente no está pasando nada, pero temo decirte que estamos sentados sobre una bomba de tiempo: en México la negligencia y la desidia también nubla la visión de políticos y empresarios de todo el país..

¿Hasta cuándo vamos a castigar a las empresas que contaminan ríos y represas? ¿Cuántas empresas que a diario contaminan el aire no han sido clausuradas? ¿Cuándo habrá una estrategia eficiente en el manejo de residuos sólidos? ¿Cuándo van a caer los líderes forestales que incitan a los ejidatarios a quemar y talar sus tierras en lugar de buscar opciones de desarrollo sustentable? ¿Qué estamos esperando para aplicar esquemas eficientes de movilidad y control de emisiones por el uso de vehículos en las zonas metropolitanas? ¿Por qué se retiró el recurso económico para los equipos contra incendios por parte del gobierno federal y cuándo mejorarán los gobiernos de los 31 estados las condiciones laborales de los brigadistas?

 

 

Si no hacemos algo ya, no estaremos muy lejos de vivir un escenario de estas magnitudes. Se me eriza la piel de tan solo imaginar la Huasteca Potosina, la imponente Sierra Madre o el Cañón Del Sumidero envueltos en llamas. Veámonos en el espejo de nuestros hermanos australianos y trabajemos para evitar un #MexicoisBurning.

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